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La casa ideal del siglo XXI será sostenible en un 90%


La cofundadora de Noem, Rosa Vilarasau, explica cómo es la casa ideal del siglo XXI. «Es una construcción eficiente energéticamente, con sentido común», apunta. En la actualidad, un tercio de la energía consumida en Europa va destinada a mantener, climatizar y hacer funcionar las construcciones, nos explica Vilarasau, quién quiere poner fin a esta práctica a través de su proyecto «Construir la casa ideal del siglo XXI: móvil, flexible y sostenibles», que se ha hecho con el Premio Europeo de Espíritu Emprendedor. En este ámbito, la empresa catalana Noem ofrece construcciones hechas a base de módulos que se pueden combinar y personalizar, dependiendo de las necesidades de los consumidores.

España, un país con poca tradición en materia de construcciones eficientes y sostenibles, se abre hacia un mercado que aún no está contemplado, y que, tal y como comenta la co-fundadora de Noem, «esta eficiencia es muy necesaria para reducir el impacto medioambiental. El 95% de eficios tienen pérdidas energéticas y, por ello, el potencial de ahorro es enorme». La madera de pino blanco, un elemento clave de la vivienda eficiente que ofrece Noem, es un material que la empresa recoge de los «bosques sostenibles» de Cataluña. El hecho de trabajar con materiales naturales y técnicas de bioconstrucción les permite que «los edificios sean nulos o casi nulos en emisiones de CO2».

La empresa también cuenta con otro tipo de edificaciones, las fijas, de más envergadura, que funcionan como primera residencia y que Vilarasau califica de «casas sanas», que siguen siendo sostenibles y están hechas de materiales renovables. Los clientes de este tipo de viviendas «quieren vivir en una construcción eficiente porque saben que la energía no hará más que aumentar y hay maneras inteligentes de gastar muy poco».

En cuanto al tiempo de construcción de estas «casas ideales», es de 8 semanas y de cuatro días de montaje. En esta línea, Vilarasau afirma que «ahorramos mucho impacto que se produce en la construcción clásica» y con ellas se sitúa entre las empresas «más prometedoras» en éste ámbito, dentro del marco de los proyectos centrados en las energías renovables.

Eficiencia, rapidez y versatilidad
Desde un planteamiento que parte de la eficiencia, la rapidez y la versatilidad, Noem espera emerger como un referente dentro del sector. Vilarasau comenta que «hay un concepto equivocado sobre las casas de madera, muchos piensan en un estándar de baja calidad y eso no es lo que ofrecemos». Añade, en relación a los materiales con los que trabajan, que «la madera es un material noble y potente que aquí no se ha valorado, hay mucha madera y no hay un mercado que la aproveche».

La cofundadora de Noem, que afirma que el Premio Europeo de Espíritu Emprendedor le ha dado más credibilidad a este mercado, explica lo que ha supuesto para Noem este galardón: «Un reconocimiento a un trabajo de investigación y de desarrollo junto a muchas empresas locales, una victoria en equipo». Además, gracias a su proyecto ganador «La Casa Ideal del siglo XXI», la empresa tendrá la oportunidad de entablar contacto con empresas punteras de la Unión Europea y de «desarrollar ciertos aspectos tecnológicos en los que queremos incidir especialmente». Vilarasau cree que el galardón les permite «poder seguir actuando, pero a un coste más asequible y con una base mayor, más sólida».

Gracias a este tipo de viviendas, nos explica Vilarasau, desaparece el concepto de «hipoteca energética» que arrastra a cualquier persona que vive en una construcción clásica, con este concepto de vivienda sostenible que funciona sin estar conectada a ningún suministro, el consumo energético se gestiona sobre unos mínimos y se ve reducido en un 90%, en comparación a los edificios clásicos.

Fuente: Noem

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